Los aceites comestibles o también llamados aceites de cocina, son
ampliamente usados para cocinar, macerar, aderezar y freír.
Nutricionalmente, son un gran aporte en vitamina E, ácidos grasos,
polifenoles y antioxidantes. Una ingesta adecuada de grasas
poliinsaturadas y saturadas es necesaria para lograr importantes beneficios en la salud.
Aceite de Girasol (Maravilla)
El aceite de girasol se obtiene de las semillas de la planta Helianthus annuus. Su composición principalmente es de ácidos grasos insaturados, cardiovascularmente saludables y fuente abundante de vitamina E, se considera también un potente antioxidante.

Aceite Pepita de Uva
El aceite de pepita de uva es un aceite procedente de las semillas de la vid o uva vinífera. Se caracteriza por ser un aceite afrutado, usado en frío para macerar carnes y aderezar ensaladas. Dado su elevado punto de humo (216 ºC) lo hacen ideal también, como aceite de freír. Contiene vitamina E y una alta concentración de ácido linoleico (76%) y linolénico. Ayuda a aumentar el "colesterol bueno" (HDL) y reducir el "colesterol malo" (LDL) y los triglicéridos; siendo así un aliado en la conservación de la salud cardiovascular, en la prevención de hipertensión, obesidad y diabetes. Además contiene antioxidantes que ayudan a prevenir la formación de células cancerígenas.

Aceite Canola
El aceite de canola aporta los beneficios por su alto contenido en ácidos grasos mono-insaturados y su bajo contenido en grasa saturadas ejerciendo una acción protectora de órganos como el corazón y la salud de las arterias. Ayuda a aumentar el "colesterol bueno" (HDL) y reducir el "colesterol malo" (LDL) y los triglicéridos. Así mismo, tiene efectos beneficiosos en órganos como el hígado dado su bajo contenido en grasas saturadas y a nivel de sistema nervioso central, ayuda a buen funcionamiento cerebral.